El compromiso y la dedicación de los espeleólogos en el estudio, conservación y divulgación del patrimonio subterráneo del Parque Natural Sierra de Grazalema han sido oficialmente reconocidos. Durante un emotivo acto celebrado este lunes en la localidad de El Bosque, con motivo del 40º Aniversario de la creación del Parque Natural, el colectivo de espeleólogos recibió un merecido homenaje.

El reconocimiento fue recogido por Francisco Hoyos, presidente de la Federación Andaluza de Espeleología y Descenso de Cañones (FAE), en nombre de todos los federados y de la labor que realizan día tras día en este valioso enclave.
El evento contó con la presencia de destacadas personalidades, lo que realzó la importancia de la efeméride y el valor de los galardones entregados. Entre los asistentes se encontraban la consejera de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, Catalina García; la delegada del Gobierno de la Junta en Cádiz, Mercedes Colombo; el delegado territorial de Sostenibilidad y Medio Ambiente, Óscar Curtido; el director general de Espacios Naturales Protegidos, José Enrique Borrallo; y el alcalde de El Bosque, Rubén Corrales, entre otras figuras relevantes.
Un premio al esfuerzo conjunto por el Parque Natural
Durante el transcurso del acto, se entregaron diversos reconocimientos a personas y entidades que han contribuido de forma destacada a la preservación del Parque Natural Sierra de Grazalema. La consejera Catalina García subrayó la esencia de estos premios: «Estos reconocimientos son una muestra del esfuerzo conjunto que la sociedad realiza cada día para preservar este valioso enclave, que no sería lo que es sin la entrega de quienes trabajan, investigan, educan o custodian este espacio».
Este galardón a los espeleólogos, materializado en la figura del presidente de la FAE, destaca la crucial y a menudo discreta labor que se lleva a cabo bajo tierra. Su dedicación es fundamental no solo para el conocimiento científico de los complejos ecosistemas subterráneos del parque, sino también para su protección efectiva y para concienciar sobre la fragilidad de este patrimonio kárstico. Es un merecido tributo a la pasión y el compromiso de todos los que, a través de la exploración y el estudio, velan por los secretos mejor guardados de Grazalema, asegurando su estudio y conservación para las futuras generaciones.